La llave que nos abre a la realización de nuestra misión como colaboradores de Cristo, es el amor con el que nos entregamos a favor de nuestros hermanos. Se podría decir que el amor ofrecido, a través de nuestras pequeñas entregas, es como la puerta que se abre a la acción del Espíritu Santo a través de cada gesto, pensamiento, deseo, propósito y acción realizados… Así, la caridad de nuestro Dios se manifiesta en nosotros a través de los pequeños y simples actos de nuestra vida. Por ejemplo, de una sonrisa que se regala al pasar, de la escucha atenta y paciente, del silencio en el momento preciso y de todas las demás acciones buenas.
Del libro: “El Reino de la gracia en el camino de la entrega” escrito por Patricia M. de Grinenco
